Abordando los mitos de la vacuna contra el COVID-19

El Asunto

La información errónea sobre las vacunas contra el COVID-19 se puede dividir en dos amplias categorías. Una categoría se puede considerar como malentendidos: una persona puede no tener el trasfondo o los conocimientos necesarios para interpretar la información. Por ejemplo, una persona a la que le preocupa que las vacunas puedan producir la enfermedad de COVID-19 probablemente no comprenda que las vacunas no contienen un virus vivo y, por lo tanto, no es posible que causen una infección. Los malentendidos se pueden abordar con información basada en hechos.

La otra categoría se puede considerar como mitos, donde "mito" se define como una idea falsa o infundada. Los mitos simplemente no son ciertos. Es más difícil abordar los mitos porque las discusiones pueden convertirse en debates o argumentos. Sin embargo, es importante que los farmacéuticos conozcan algunos de los mitos comunes que están circulando y las posibles razones por ellos.

Mitos Comunes Sobre las Vacunas

Las vacunas contra el COVID-19 se desarrollaron como una forma de controlar a la población en general mediante la inyección de microchips, “nano transductores” u otras tecnologías de rastreo.

Hecho: No hay microchip en la vacuna; las vacunas no contienen material transmisible; y ninguna de las vacunas contra el COVID-19 puede rastrear personas o recopilar información personal en una base de datos.

Este mito parece haber surgido después de que Bill Gates hizo un comentario de que los “certificados digitales” podrían usarse para demostrar que una persona había sido examinada o vacunada contra el COVID-19. La tecnología a la que se refería no es un microchip y no se ha implementado de ninguna manera.

Este mito también podría estar relacionado con el anuncio de un contrato entre el gobierno de los Estados Unidos Y ApiJect Systems America para expandir la capacidad de producción nacional de dispositivos de inyección de grado médico. El contrato apoyó la creación de una cadena de suministro de alta velocidad para jeringas precargadas que podrían usarse para vacunas contra COVID-19 (Las jeringas no se utilizan para este propósito). ApiJect tiene una versión opcional de su producto que contiene un microchip dentro de la etiqueta de la jeringa; el microchip está destinado a ayudar a los proveedores de vacunas a confirmar que la jeringa y la vacuna contenida no hayan caducado y no son falsificados. El microchip es parte de la etiqueta exterior, no dentro de la jeringa, por lo que no se puede inyectar en la persona que recibe la vacuna.

Recibir una vacuna contra el COVID-19 puede hacer que una persona se vuelva magnética.

Realidad: Recibir una vacuna contra el COVID-19 no hará que nadie sea magnético, incluso en el sitio de vacunación (generalmente el brazo).

Las vacunas contra el COVID-19 no contienen ningún ingrediente (incluidos los microchips antes mencionados) que pueda producir un campo electromagnético. Todas las vacunas contra el COVID-19 están libres de metales como hierro, níquel, cobalto, litio y aleaciones de metales raras, así como de cualquier producto manufacturado como microelectrónica, electrodos, nanotubos de carbono y semiconductores de nano cables. Además, las dosis típicas de una vacuna contra el COVID-19 es menos de 1 ml, lo cual no es suficiente para permitir que los imanes sean atraídos hacia un sitio de vacunación, incluso si la vacuna estuviera llena de un metal magnético.

Las vacunas contra el COVID-19 causan infertilidad en las mujeres, quizás también en los hombres.

Realidad: No hay evidencia de que los problemas de fertilidad sean un efecto secundario de ninguna vacuna, incluidas las vacunas contra el COVID-19. Además, actualmente no hay evidencia de que la vacuna contra el COVID-19 cause algún problema con el embarazo, incluido el desarrollo de la placenta.

Según una “verificación de hechos” de una prensa asociada, los rumores sobre la infertilidad se remontan a un artículo publicado en un blog llamado “Health and Money News” para el momento en que se autorizó la vacuna Pfizer-BioNTech. El artículo introdujo la falsa afirmación de que la proteína pico que se encuentra en la superficie del virus SARS-CoV-2, es la misma que otra proteína pico (la glicoproteína de envoltura funcional sincitina-1 que está involucrada en el crecimiento y la unión de la placenta durante el embarazo). El artículo postuló que, debido a la similitud, los anticuerpos generados por la vacuna contra el SARS-CoV-2 también atacarían la sincitina-1, lo que afectaría la fertilidad de las mujeres que buscan quedar embarazadas.

La proteína pico del SARS-CoV-2 y la sincitina-1 comparten una secuencia de aminoácidos. Sin embargo, un portavoz de Pfizer confirmó que esta secuencia "es demasiado corta para dar lugar de manera probable a la autoinmunidad." Hay una pequeña similitud, pero la construcción general de sincitina-1 es completamente diferente. Como dijo un experto, decir que las proteínas de pico en la superficie de SARS-CoV-2 y sincitina-1 son las mismas, es como decir que “dos personas comparten el mismo número de Seguro Social porque ambos contienen el número 6." En cuanto a la idea de que el cuerpo podría "confundirse" y atacar el sincitina-1 en lugar del SARS-CoV-2, otro experto hizo la analogía de que sería como “una persona confundiendo un elefante con un gato callejero porque ambos son grises."

Un consejo de práctica del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos afirma que “las afirmaciones que relacionan las vacunas contra el COVID-19 con la infertilidad son infundadas y no tienen evidencia científica que las apoyen. ”1

La idea de que una vacuna contra el COVID-19 podría afectar la fertilidad masculina puede estar relacionada con el hecho de que algunos hombres desarrollan fiebre después de la vacunación. La fiebre puede suprimir temporalmente la producción de esperma.

Las vacunas contra el COVID-19 se están "propagando" de una persona a otra y causan problemas en las personas no vacunadas (Ej. Afectan los ciclos menstruales de la mujer y causan problemas reproductivos).

Realidad: Las personas que han recibido una vacuna contra el COVID-19 no propagan material de la vacuna.

El mito que se está esparciendo es algo como esto: debido a que las personas vacunadas están propagando material de la vacuna, estar cerca de alguien que recibió una vacuna contra el COVID-19 puede afectarlo de una manera similar al humo de segunda mano. Los supuestos efectos negativos incluyen menstruación anormal y aborto espontáneo.

Esta idea parece tener un origen complejo. El término "propagación de la vacuna" se ha utilizado en campañas anteriores contra la vacunación para describir el riesgo de infección debido a la propagación viral inducida por la vacuna. Aunque la propagación viral es posible con algunas vacunas, principalmente vacunas vivas atenuadas, el nivel de diseminación se considera inadecuado provocar infección.

Con las vacunas contra el COVID-19, el término “propagación de la vacuna” se usa para describir la liberación o descarga de cualquier componente de la vacuna fuera del cuerpo. Esto no es biológicamente posible. Ninguno de los ingredientes de ninguna de las vacunas contra el COVID-19 autorizadas, es capaz de salir del cuerpo después de la inyección, por lo que nada se puede transferir de una persona a otra.

Además, no hay evidencia de que alguna de las vacunas contra el COVID-19 autorizadas sea capaz de afectar el ciclo menstrual de una mujer de alguna manera. Muchas cosas pueden afectar los ciclos menstruales, incluido el estrés, los cambios en las rutinas normales, los problemas para dormir y los cambios en la dieta o el ejercicio. Las infecciones también pueden afectar los ciclos menstruales.

Las vacunas contra el COVID-19 están matando a más personas que el propio virus.

Realidad: No, no lo están haciendo.

Al día 21 de julio de 2021, los rastreadores de datos de COVID de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades reportaron más de 607,000 muertes atribuidas al COVID-19.2

En comparación, el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) había recibido 6,340 informes de muertes entre personas que recibieron una vacuna contra el COVID-19. Esto representa una pequeña fracción (0.0019%) de las más de 342 millones de dosis de vacunas administradas en los Estados Unidos. Además, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) exige que los proveedores de atención médica informen a VAERS sobre cualquier muerte después de algún caso de vacunación contra el COVID-19, incluso si no está claro si la vacuna fue la causa. Los informes de eventos adversos al VAERS después de la vacunación, incluidas las muertes, no significan necesariamente que una vacuna haya causado un problema de salud.

Este mito se complica por la información que circula en las redes sociales que indica que la tasa de mortalidad de COVID-19 es solo del 1% al 2%, por lo que las personas no deben vacunarse contra un virus con una tasa de supervivencia tan alta. La primera parte es cierto: la tasa de mortalidad observada actualmente es del 1.8% o 183 muertes por 100.000 habitantes. Compare esto con la gripe estacional, que causó 1.8 muertes por cada 100,000 habitantes durante el período de informe más reciente (2019). Incluso cuando si se consideran las muertes por influenza y neumonía, la tasa de mortalidad fue de 15.2 muertes por 100.000 habitantes.

Si muere después de recibir una vacuna contra el COVID-19, las compañías de seguros no pagarán la póliza porque la vacuna es experimental.

Realidad: Recibir una vacuna contra el COVID-19 no afectará si una póliza se paga en caso de muerte.

Como muchos mitos sobre la vacuna contra el COVID-19, este se puede rastrear hasta las redes sociales. En respuesta a publicaciones que afirman que una vacuna contra el COVID-19 podría ser un factor que una aseguradora de vida considera en el proceso de pago de reclamaciones, el Consejo Americano de Aseguradores de Vida emitió la siguiente declaración: 1

“Un hecho es que, las aseguradoras de vida no consideran si un asegurado ha recibido una vacuna contra el COVID-19 al momento de decidir si pagar una reclamación. Los contratos de pólizas de seguro de vida son muy claros sobre cómo funcionan las pólizas y qué causas, si las hubiera, podrían llevar a la denegación de un beneficio. La vacuna contra el COVID-19 no es una de ellas. Los asegurados deben estar seguros de que nada ha cambiado en el proceso de pago de reclamos como resultado de las vacunas contra el COVID-19.”


Referencias

(Algunas referencias pudieran estar disponibles solo en inglés)

  1. American College of Obstetricians and Gynecologists’ Immunization, Infectious Disease, and Public Health Preparedness Expert Work Group; Riley LE, Beigi R, Jamieson DJ, et al. COVID-19 vaccination considerations for obstetric–gynecologic care. Practice Advisory. Diciembre de 2020. Actualizado el 2 de julio de 2021. Disponible en: https://www.acog.org/clinical/clinical-guidance/practice-advisory/articles/2020/12/covid-19-vaccination-considerations-for-obstetric-gynecologic-care. Accedido el 20 de julio de 2021.
  2. U.S. Centers for Disease Control and Prevention. COVID Data Tracker weekly review. 23 de julio de 2021. https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/covid-data/covidview/index.html. Accedido el 28 de julio de 2021.
  3. American Council of Life Insurers. American Council of Life Insurers (ACLI) responds to social media misinformation about COVID-19 vaccine [news release].12 de marzo de 2021. https://www.acli.com/Posting/NR21-012. Accedido el 28 de julio de 2021.

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